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Qué es el Reloj del Apocalipsis y por qué en 2026 marca 85 segundos para la medianoche

Un grupo de científicos lo ajusta desde 1947 para medir qué tan cerca está la humanidad de una catástrofe provocada por ella misma. Nunca había estado tan cerca.

Por Redacción Datos Interesantes 4 min de lectura
Portada del Bulletin of the Atomic Scientists de junio de 1947, la primera en mostrar el reloj, marcando siete minutos para la medianoche.
Portada del Bulletin of the Atomic Scientists de junio de 1947, la primera en mostrar el reloj, marcando siete minutos para la medianoche. Foto: Bulletin of the Atomic Scientists / Wikimedia Commons, dominio público

El 27 de enero de 2026, un grupo de científicos en Estados Unidos movió las manecillas de un reloj que no mide horas sino peligro. Lo dejaron a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano desde que fue creado, hace casi 80 años. El llamado Reloj del Apocalipsis, o del Juicio Final, no predice el futuro, pero se ha convertido en uno de los símbolos más conocidos del riesgo global.

Un reloj que nació en una portada

El reloj es obra del Bulletin of the Atomic Scientists, una organización sin fines de lucro fundada en 1945 en Chicago por científicos que habían trabajado en el Proyecto Manhattan, el programa que creó las primeras bombas atómicas. Albert Einstein figuró entre sus primeros impulsores. Tras ver la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, estos investigadores querían advertir al público sobre los peligros de la era nuclear.

En junio de 1947, la revista del grupo necesitaba una portada. La artista Martyl Langsdorf, esposa de uno de los físicos del proyecto, dibujó un reloj con las manecillas a siete minutos de la medianoche. La imagen tuvo tanto impacto que se convirtió en el emblema de la organización.

La idea es sencilla: la medianoche representa una catástrofe global causada por los propios seres humanos, y los minutos o segundos que faltan indican qué tan cerca estamos de ella. No es un cálculo matemático ni una cuenta regresiva literal, sino una evaluación de expertos expresada con una metáfora fácil de entender.

Quién mueve las manecillas

La decisión la toma la Junta de Ciencia y Seguridad del Bulletin, un grupo de científicos y especialistas en armas nucleares, cambio climático y tecnologías emergentes. Se reúne dos veces al año y consulta a una junta de patrocinadores que incluye a varios premios Nobel. El nuevo ajuste se anuncia normalmente en enero.

Al principio, el único factor era el riesgo de guerra nuclear. En 2007, la junta incorporó por primera vez el cambio climático a sus deliberaciones. Con los años sumó otras amenazas, como las armas biológicas, la inteligencia artificial y la desinformación, que pueden agravar los demás riesgos.

De 17 minutos a 85 segundos

La historia del reloj sigue de cerca la del mundo. En 1949, cuando la Unión Soviética probó su primera bomba atómica, las manecillas se movieron a tres minutos de la medianoche. En 1953, tras las primeras pruebas de bombas de hidrógeno de Estados Unidos y la Unión Soviética, quedaron a dos minutos. En 1984, con el diálogo entre ambas potencias prácticamente congelado, volvieron a tres minutos.

El momento más tranquilo llegó en 1991. Tras el fin de la Guerra Fría y la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START) entre Washington y Moscú, el reloj se alejó hasta 17 minutos de la medianoche, la mayor distancia de su historia.

Desde entonces, la tendencia ha sido casi siempre en sentido contrario. En 2020 el Bulletin empezó a medir en segundos: lo dejó en 100 segundos, citando también la pandemia de covid-19. En 2023 lo acercó a 90 segundos, en medio de la guerra en Ucrania; en 2025 a 89 segundos, y en 2026 a 85.

Por qué en 2026 está más cerca que nunca

Al anunciar el ajuste de este año, el Bulletin advirtió que los acuerdos internacionales que costó décadas construir se están desmoronando y que las grandes potencias compiten bajo una lógica de que el ganador se lo lleva todo. Señaló que Rusia, China y Estados Unidos se han vuelto más agresivos y nacionalistas, y mencionó conflictos de 2025 como la guerra en Ucrania, los choques entre India y Pakistán en mayo y los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en junio.

La organización también criticó la respuesta mundial al cambio climático, que calificó de insuficiente, y alertó sobre los riesgos de la inteligencia artificial y sobre el retroceso de la cooperación en biotecnología. Al mismo tiempo, reconoció una buena noticia: el crecimiento récord de la energía solar y eólica.

Su presidenta, Alexandra Bell, resumió el diagnóstico con una idea: los riesgos catastróficos aumentan, la cooperación disminuye y se está acabando el tiempo. El Bulletin pidió reducir los arsenales nucleares, acordar reglas internacionales para la inteligencia artificial y firmar compromisos multilaterales frente a amenazas biológicas.

Para América Latina, el tema no es ajeno. La región fue pionera en 1967 con el Tratado de Tlatelolco, que la convirtió en la primera zona poblada del planeta libre de armas nucleares. Pero una guerra nuclear o una crisis climática no respetarían fronteras.

El reloj también recuerda que las manecillas pueden retroceder. Ocurrió en 1991, cuando la diplomacia logró lo que parecía imposible. La próxima revisión se espera para enero de 2027.

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