¿Cuántas armas nucleares hay en el mundo en 2026 y quién las tiene?
Nueve países suman más de 12.000 ojivas, según el anuario 2026 del SIPRI. Rusia y Estados Unidos concentran la gran mayoría, China es la que más rápido crece y América Latina es, por tratado, una zona libre de ellas.
En el mundo hay más de 12.000 ojivas nucleares, y entre 2.100 y 2.200 se mantienen en estado de alerta máxima, montadas en misiles. Son las cifras del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI), que cada año publica el conteo más citado sobre arsenales atómicos. Su anuario 2026, presentado el 8 de junio, trae una advertencia: la época de recortes que siguió a la Guerra Fría se está terminando.
Para América Latina el tema no es tan lejano como parece. La región fue la primera zona habitada del planeta en prohibirse a sí misma las armas nucleares, y lo que decidan las potencias atómicas afecta la seguridad y la economía de todos.
Las cifras de 2026
Según el SIPRI, en enero de 2026 había unas 12.187 ojivas nucleares en el mundo, un poco menos que un año antes, cuando sumaban 12.241. De ellas, 9.745 forman parte de los arsenales militares disponibles para un posible uso, y unas 4.012 estaban desplegadas en misiles y aviones. Casi todas las que están en alerta máxima pertenecen a Rusia y a Estados Unidos.
El total baja solo porque esas dos potencias siguen desmantelando ojivas viejas que ya habían retirado del servicio. En cambio, las armas listas para usar aumentaron en unas 130 respecto de 2025. El SIPRI advierte que el ritmo de desmantelamiento se está frenando mientras se aceleran los nuevos despliegues, así que el total mundial podría volver a crecer en los próximos años.
Los nueve países con armas nucleares
Rusia encabeza la lista con unas 5.420 ojivas en total, contando las retiradas que esperan ser desmanteladas, seguida de Estados Unidos, con 5.042. Entre los dos tienen alrededor del 83 % de las ojivas utilizables del planeta. Muy lejos aparecen China (unas 620), Francia (290 en su arsenal militar), el Reino Unido (225), India (190), Pakistán (170), Israel (90) y Corea del Norte (alrededor de 60).
China es la que más rápido crece. Su arsenal pasó de unas 600 a unas 620 ojivas en un año, y el SIPRI calcula que hacia el final de la década podría tener tantos misiles intercontinentales como Rusia o Estados Unidos. Aun si supera las 1.000 ojivas en 2030, seguiría teniendo apenas una cuarta parte de lo que guarda cada una de las dos grandes potencias.
Hay movimientos en otros países. El 2 de marzo de 2026, el presidente francés Emmanuel Macron anunció que había ordenado aumentar el número de ojivas y que Francia dejará de publicar el tamaño de su arsenal. Israel nunca ha reconocido oficialmente que tiene armas nucleares. Y Corea del Norte, según el SIPRI, tendría material suficiente para fabricar hasta 90 ojivas, aunque probablemente ha ensamblado menos.
Los tratados que intentan frenarlas
El acuerdo central es el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), vigente desde 1970. Reconoce como potencias nucleares solo a cinco países, Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido, que se comprometen a avanzar hacia el desarme, mientras los demás firmantes prometen no buscar estas armas. India, Pakistán e Israel nunca lo firmaron, y Corea del Norte lo abandonó en 2003.
El TNP atraviesa un momento difícil. Su conferencia de revisión, celebrada en Nueva York, terminó el 22 de mayo de 2026 sin un documento final por tercera vez consecutiva, sobre todo por el choque entre Estados Unidos e Irán sobre cómo mencionar el programa nuclear iraní, según la Asociación de Control de Armas y la agencia japonesa Jiji.
Además, el 5 de febrero de 2026 expiró el Nuevo START, el último tratado que limitaba los arsenales estratégicos de Rusia y Estados Unidos: un máximo de 1.550 ojivas desplegadas por país, con inspecciones mutuas. No fue reemplazado, así que hoy no existe ningún tope legal para las dos mayores potencias nucleares.
América Latina, una zona libre de armas nucleares
El 14 de febrero de 1967 se firmó en Tlatelolco, en Ciudad de México, el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe. Fue la primera vez que una región habitada se declaró libre de estas armas. Hoy lo cumplen los 33 países de la región, desde México hasta Argentina y Chile, incluidas las naciones del Caribe; Cuba fue la última en ratificarlo, en 2002.
El tratado prohíbe fabricar, probar, recibir o guardar armas nucleares en la región, y lo vigila un organismo propio con sede en Ciudad de México, el OPANAL. Las cinco potencias reconocidas por el TNP firmaron protocolos en los que se comprometen a respetar esa zona. Su gran impulsor, el diplomático mexicano Alfonso García Robles, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1982.
Tlatelolco sirvió de modelo para otras zonas libres de armas nucleares que vinieron después, en el Pacífico Sur, el Sudeste Asiático, África y Asia Central.
En un mundo con más ojivas listas para usar, sin tratado entre Washington y Moscú y con el TNP estancado, el compromiso latinoamericano es un dato que vale la pena recordar: la región que vive más lejos de los arsenales fue también la primera en decidir que no los quería en su territorio.
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